|
Historia
del Buceo en Puerto Madryn
 |
Puerto Madryn es indiscutiblemente
la Capital Subacuática Argentina. Sus aguas calmas y transparentes, su variada
fauna, sus lugares amplios para el buceo le valen bien el título. La historia
del buceo en Puerto Madryn se remonta a 1956, con la llegada de Jules Rossi. Considerado
como uno de los pioneros del deporte subacuático en el campo internacional, experimentado
hombre rana con riesgosas actuaciones durante la segunda guerra mundial a las
órdenes de Jacques Ives Cousteau, de la marina de guerra francesa, se trasladó
a Buenos Aires con su esposa e hijo y trabó relación con quienes poco después
pasarían a ser sus alumnos de buceo. Instaló después en el barrio de La Boca una
fábrica donde se conocieron las primeras aletas, máscaras, snorkels, fusiles y
trajes de goma de fabricación argentina.Corría 1956 cuando Jules Rossi, en la
intuición de que nuestro país contaba con costas similares de su natal Marsella,
propicias para el buceo, se lanzó a recorrer la costa atlántica hacia el sur,
arribando a los golfos Nuevo y San José. Con su atuendo de submarinista apareció
ante los ojos de los madrynenses como un ser de otro planeta. En 1957, el arribo
a Madryn del buque de la Armada Argentina "Murature" resultó un factor clave en
el desarrollo de las actividades subacuáticas. El pasaje a bordo arriba al Golfo
Nuevo a practicar el nuevo deporte, el buceo, cuya difusión alcanzaba a todo el
mundo. Buzos tácticos de la Armada, el famoso arquitecto Germán Frers, forman
parte del grupo, junto a Chiche Speroni, Boby Helguera, y el comandante del buque,
el Capitán Porretti. Jóvenes madrynenses se suman a las aventuras submarinas:
Cachi Meani, Moro Patané, Catín Pérez, Cacho Comes, Negro Giménez, Malevo Medina.
En el año 1958 nace la primera institución dedicada al buceo, llamada "Club de
Buceo Puerto Madryn". El mecánico Juan Meisen Ebene copia el equipo autónomo de
circuito Pirelli y se comienzan a sumergir con equipos caseros. Meisen Ebene también
fabricó los fusiles con banda de goma, con los que comienzan los torneos de caza
submarina. Es en esa misma época que Bruno Nicoletti es atrapado por la fiebre
del buceo. Importa los primeros trajes de neoprene de Europa, los que ante las
bajas temperaturas de nuestras aguas, revoluciona el buceo en Madryn y en todo
el país. Luego instalaría la primera fábrica de insumos para buceo, que sigue
funcionando en la fecha. En 1963 otro hito marca la historia del buceo en Madryn:
se fondean a más de 30 metros de profundidad seis ómnibus que pertenecían al servicio
urbano de pasajeros en Buenos Aires. Nace así el primer parque artificial submarino
del país, gran orgullo en ese entonces para todos los madrynenses. La vasta fauna
marina del lugar halló en los pasajes de los colectivos porteños el refugio ideal.
Actualmente solo quedan algunos restos de los chasis depositados originalmente.
En la década del 60 nació la Comisión Promotora del Turismo Submarino de la Bahía
Nueva (COPROSUB) con el propósito de "proyectar y construir arrecifes artificiales
dentro de los golfos San José y Nuevo", según indicaba un folleto de la época.
Inicialmente las obras comenzarían en el área de la Bahía Nueva y promover el
turismo submarino "será su objetivo e incentivar la inquietud por el mar y sus
riquezas, su verdadera obra". Para la Comisión construir arrecifes artificiales
y preservar los naturales era a su vez "colonizar el mar". Dentro del ambicioso
proyecto se pudo concretar solo una pequeña parte, formando arrecifes artificiales
frente a las costas de Madryn, lugares éstos que aún se siguen utilizando como
tal y llevando turistas a los mismos, bajo la modalidad de "bautismo submarino".
|